El granito

Hermitage no se entiende sin el granito.

Bajo muchas de sus viñas se encuentra una roca dura y antigua que obliga a las raíces a profundizar en busca de agua y nutrientes. Ese esfuerzo se refleja después en el vino.

El granito no aporta aromas de forma directa, pero influye en la estructura, la tensión y la personalidad de los vinos. Muchos aficionados describen los grandes Hermitage como vinos de una energía especial, capaces de combinar potencia y elegancia.

Las laderas graníticas también presentan un desafío para los viticultores. Trabajar estas pendientes exige esfuerzo, experiencia y respeto por el terreno.

 

Quizá por eso Hermitage no es solamente un viñedo. Es el resultado de siglos de adaptación entre la naturaleza y las personas que han cultivado esta colina.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.