¿QUÉ VINO ELEGIR PARA UN ENTRECOT?

Un gran entrecot no necesita un vino que le robe el protagonismo. Necesita un vino capaz de acompañar su intensidad, respetar su jugosidad y prolongar el sabor de cada bocado.

La carne de vacuno a la plancha o a la brasa desarrolla aromas tostados, notas ahumadas y una textura firme que piden un vino con estructura, buena acidez y taninos maduros.

Los tintos ligeros suelen quedarse cortos. Los vinos excesivamente alcohólicos pueden imponerse a la carne. El equilibrio está en vinos profundos, elegantes y con suficiente personalidad para sostener el conjunto.

Un Hermitage tinto, elaborado exclusivamente con Syrah, reúne todas esas cualidades. Sus aromas de frutos negros, pimienta, aceituna negra, hierbas mediterráneas y, con los años, cuero y trufa, encuentran un compañero perfecto en un buen entrecot.

Si la carne está cocinada poco hecha o al punto, la combinación alcanza un nivel extraordinario. Los jugos de la carne suavizan los taninos del vino y el vino limpia el paladar, preparando el siguiente bocado.

No es casualidad que muchos aficionados consideren esta una de las grandes armonías de la gastronomía.

Cuando el entrecot es excepcional, un Hermitage también debería serlo.

 

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