¿POR QUÉ EN FRANCIA NO EXISTEN LOS CRIANZA, RESERVA Y GRAN RESERVA?

 

Es una de las preguntas que más confunden a quienes empiezan a descubrir los grandes vinos franceses. En España estamos acostumbrados a identificar un vino por el tiempo que ha pasado en barrica y en botella. En Francia, en cambio, esa forma de clasificar prácticamente no existe.

Y no es porque los franceses no envejezcan sus vinos.

Es porque responden a una filosofía completamente distinta.

En España manda el tiempo

Cuando leemos Crianza, Reserva o Gran Reserva, sabemos que la ley exige unos tiempos mínimos de envejecimiento antes de salir al mercado.

Es una clasificación basada, principalmente, en el tiempo.

Un vino joven puede convertirse en crianza. Un crianza puede llegar a ser reserva. Un reserva puede alcanzar la categoría de gran reserva si cumple los requisitos establecidos.

El protagonista es el envejecimiento.

En Francia manda el origen

En Francia la pregunta no suele ser:

¿Cuánto tiempo ha envejecido este vino?

La pregunta es otra:

¿De dónde procede exactamente?

Por eso aparecen palabras como:

  • Village.

  • Premier Cru.

  • Grand Cru.

O, en regiones como el Ródano Norte, simplemente el nombre de una denominación prestigiosa, como Hermitage, que ya indica un origen excepcional.

Aquí el protagonista no es la barrica.

Es el viñedo.

Dos maneras distintas de entender la calidad

España ha construido buena parte de su prestigio alrededor del envejecimiento.

Francia lo ha hecho alrededor del terruño.

Para un productor francés, una parcela extraordinaria vale mucho más que añadir unos meses adicionales de barrica.

La barrica es una herramienta.

El viñedo es la identidad.

¿Significa eso que en Francia no utilizan barricas?

En absoluto.

Muchas de las mejores bodegas francesas utilizan barricas de enorme calidad y realizan largas crianzas.

La diferencia es que ese tiempo no suele convertirse en la categoría comercial del vino.

Dos Hermitage pueden permanecer tiempos distintos en barrica y seguir siendo, simplemente, Hermitage.

Lo que nunca cambia es el lugar donde nacieron las uvas.

Entonces… ¿qué debería mirar un aficionado?

Si está delante de un vino español, probablemente le interesará fijarse en si es joven, crianza, reserva o gran reserva.

Si está delante de un vino francés, conviene cambiar la manera de leer la etiqueta.

Pregúntese primero:

  • ¿De qué región procede?

  • ¿Qué denominación tiene?

  • ¿Qué viñedo o parcela aparece?

  • ¿Quién es el productor?

En Francia, esas respuestas suelen decir mucho más que el tiempo pasado en barrica.

Una diferencia que cambia la forma de comprar vino

No existe un sistema mejor que otro.

Simplemente responden a dos maneras distintas de entender el vino.

España ha convertido el tiempo en un criterio de clasificación.

Francia ha convertido el origen en el auténtico protagonista.

Comprender esa diferencia es uno de los pasos más importantes para empezar a leer las etiquetas francesas con otros ojos.

 

 
 
ESPAÑA FRANCIA
La calidad suele asociarse al tiempo de crianza. La calidad se asocia, sobre todo, al origen del vino.
Crianza AOC / AOP
Reserva Premier Cru (solo en algunas regiones)
Gran Reserva Grand Cru (solo en algunas regiones)
El tiempo mínimo de crianza está regulado por la ley. La crianza la decide cada productor.
La barrica influye en la categoría comercial. La barrica influye en el estilo, no en la categoría.
La etiqueta destaca el envejecimiento. La etiqueta destaca la denominación, el viñedo y el productor.
¿Cuánto tiempo ha envejecido? ¿De dónde procede?
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.