LA VENDIMIA MANUAL

Cuando cada racimo pasa por unas manos

 

A primera vista, recoger uvas parece una tarea sencilla. Sin embargo, en Hermitage la vendimia representa uno de los momentos más delicados de todo el año. La fuerte pendiente impide, en muchas parcelas, el uso de maquinaria. Cada racimo debe recogerse a mano.

El trabajo comienza muy temprano y avanza lentamente. Los vendimiadores recorren las terrazas uno a uno, seleccionando únicamente los racimos que han alcanzado el punto óptimo de maduración. No se trata de recoger deprisa, sino de recoger bien.

Cada cepa puede encontrarse en un estado diferente. La orientación al sol, la profundidad del suelo o la edad de la planta hacen que la maduración nunca sea completamente uniforme. Por eso, la experiencia del vendimiador resulta tan importante como las propias condiciones del viñedo.

Después de cortar los racimos, estos deben transportarse cuidadosamente hasta la bodega. En muchas parcelas ese recorrido continúa realizándose a pie, evitando que la uva se rompa antes de tiempo y preservando toda su calidad.

Todo este proceso exige muchas horas de trabajo y una gran cantidad de mano de obra. Mientras otras regiones pueden mecanizar gran parte de la vendimia, en Hermitage el factor humano sigue siendo insustituible.

 

Por eso, en Hermitage, una botella no comienza en la bodega. Comienza en unas manos que, racimo a racimo, deciden qué uvas merecen formar parte de ella.

 

 
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.