¿QUÉ VINO MARIDA MEJOR CON LAS SETAS?

 

Las setas tienen un sabor muy particular. No destacan por la intensidad, sino por su profundidad. Aportan aromas de bosque húmedo, tierra, hojas secas y sotobosque. Precisamente por eso necesitan un vino capaz de acompañarlas sin ocultar su personalidad.

Muchos piensan inmediatamente en un vino blanco. Sin embargo, cuando las setas se preparan salteadas, a la plancha o acompañan carnes, un Hermitage tinto elaborado con Syrah suele ofrecer un resultado extraordinario.

Sus notas de frutos negros, pimienta, hierbas aromáticas y ligero recuerdo ahumado encuentran un terreno común con el carácter terroso de las setas. Ninguno domina al otro. Ambos se complementan.

Si hablamos de setas delicadas, como champiñones o senderuelas, también puede ser una magnífica elección un Hermitage blanco, cuya complejidad y textura respetan la sutileza del plato.

Cuando aparecen boletus, ceps, trompetas de la muerte o colmenillas, el Hermitage tinto muestra todo su potencial. La profundidad del vino parece prolongar el sabor de cada bocado.

No se trata de buscar potencia, sino armonía. Las mejores combinaciones suelen nacer cuando vino y alimento hablan el mismo lenguaje.

Si las setas huelen a bosque, un gran Hermitage parece haber nacido en ese mismo lugar.

 

 
 
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