LOS  AROMAS

LOS AROMAS

 

Los grandes vinos no se reconocen únicamente por su color o por su sabor. Antes de llegar a la boca, hablan a través de sus aromas.

En Hermitage, la Syrah encuentra unas condiciones excepcionales para desarrollar una complejidad aromática difícil de igualar. El granito, las fuertes pendientes, el clima del valle del Ródano y el paso del tiempo construyen un perfil único que evoluciona durante toda la vida del vino.

 

En su juventud aparecen con frecuencia aromas de frutas negras maduras como mora, grosella o ciruela, acompañados por notas de violeta, pimienta negra, aceituna negra y hierbas aromáticas.

Con los años, la transformación resulta fascinante. El vino gana profundidad y aparecen recuerdos de cuero fino, trufa, sotobosque, tabaco, cacao y especias, sin perder nunca la frescura que caracteriza a los grandes Hermitage.

Cada parcela, cada añada y cada productor aportan pequeños matices propios. Por eso ningún Hermitage huele exactamente igual que otro. Todos comparten una identidad, pero cada uno posee su propia personalidad.

Más que memorizar aromas, aprender a disfrutar un Hermitage consiste en descubrir cómo el tiempo va revelando lentamente cada una de sus capas.


 

Los grandes aromas no se inventan. Se cultivan durante años y se revelan, poco a poco, dentro de la copa.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.